Nos salvó el amor

El 2020 fue difícil, nos afectó a todos. Indiscutiblemente, este año nos cambió, nos golpeó de una manera u otra, nos exigió adaptarnos, nos alejó de muchas cosas, nos tomó por sorpresa y con las manos arriba. Sin embargo, más allá de todo eso, nos mostró que el amor es más fuerte.

Cada día fue un desafío en el que el amor por nuestros seres queridos nos hizo cuidarnos, ser amigos de la prudencia, aislarnos de los abrazos para cuidar a los otros, ser asiduos usuarios de todas las plataformas tecnológicas existentes que nos permitieran escuchar su voz, ver su rostro o conectarnos con una sonrisa. Nos salvó el amor por nuestros seres queridos.

Aprendimos a celebrar la vida del otro con la certeza que cada día cuenta, que cada motivo es válido, que solo saber que quien amamos está bien, vivo, respirando, ya es una razón para agradecer. Se puso de moda lo que siempre debió ser tendencia, regalar tiempo, atención, palabras de vida, canciones, poemas. Todo aquello que es eterno, no lo que se puede comprar y tiene fecha de expiración. Nos salvó el amor por los amigos.

Fuimos creativos, recursivos, adaptables. No le creímos a los límites, extendimos nuestras ideas. Muchos, por amor, retomamos aquella empresa, aquel proyecto, aquel curso que habíamos descartado por falta de tiempo u oportunidad. Muchos, vimos nacer en medio de una pandemia, nuestra primera empresa, nuestro primer libro, nuestros primeros propósitos para volver a empezar. Nos salvó el amor por nuestros sueños.

Nos adaptamos al silencio de las calles vacías, pero comenzamos a atesorar el sonido de tantas comidas juntos mientras pasaba la cuarentena, de tantos juegos de mesa, de tantas conversaciones que parecían no tener fin. Nuestra casa recobró su valor emocional, se volvió nuestro refugio, nuestro rincón seguro, nuestro pequeño mundo lleno de calor, nuevas recetas, muchas pantallas llenas de caras conocidas, y pasos y pasos recorriéndola de arriba a abajo, miles de veces, tratando de entender hacía dónde iba el mundo. Nos salvó el amor por lo que somos.

De tanto escucharnos a nosotros mismos, comenzamos a redescubrirnos. Fue un viaje por nuestros más profundos deseos, sueños, anhelos. Nos empoderó el miedo. No hizo sentirnos fuertes para enfrentar el futuro. Sin trivializar el concepto, este 2020 fue realmente un tiempo de reinvención. Eso, sin duda, fue nuestro antídoto para la soledad, la tristeza y el desánimo. Nos salvó el amor por nosotros mismos.

Sobre todas las cosas, nos salvó el amor de Dios por nosotros, su fidelidad y su favor. Vimos su mano cada día sobre nosotros, sobreabundó su gracia.

También, imposible ocultarlo, perdimos mucho, y a muchos. Lloramos una, dos, tres, y no sé cuántas veces. Sentimos pánico, nos inmovilizó la incertidumbre, nos paralizó la duda. Sin embargo, lo logramos, sobrevivimos al 2020. Nos salvó el amor.

Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor”. 1 Corintios 13:13

Posdata: El 2021 recibe seres humanos más fuertes, pero con más heridas, Tendrá que sanarnos no solo el tiempo, sino el amor.

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